El sueño se escapa en Sabadell, pero el orgullo del Zamora C.F. permanece intacto
El conjunto rojiblanco cayó por 4-0 ante el Sabadell en una final marcada por la falta de acierto zamorana y un desenlace excesivamente cruel para los méritos mostrados sobre el terreno de juego

“Sólo se alcanza la categoría de vencido después de haber luchado, y eso distingue al vencido del desertor y el cobarde”.
El Zamora CF se quedó a las puertas de la historia. El conjunto rojiblanco cayó por 4-0 ante el CE Sabadell en la vuelta de la final por el ascenso a Segunda División, un marcador demasiado severo para lo que realmente se vio sobre el césped y que terminó otorgando el salto de categoría al conjunto arlequinado.


Imágenes: redes sociales Zamora CF
El encuentro comenzó con un golpe duro para los zamoranos. En el minuto 18, López Pinto encontró el camino del gol con un gran disparo que adelantó al Sabadell y dio confianza a los locales. Hasta ese momento, el partido había transcurrido con igualdad y sin un dominador claro. De hecho, el conjunto catalán no mostró una superioridad evidente durante la primera mitad, más allá de la efectividad demostrada en esa acción que acabó marcando el rumbo del encuentro.
Tras el descanso, el Zamora dio un paso adelante. Los de Óscar Cano salieron decididos a buscar el empate y durante muchos minutos encerraron a su rival en una dinámica de sufrimiento. Sin embargo, el fútbol volvió a mostrarse cruel con los rojiblancos. Un posible penalti sobre Kike Márquez, un mano a mano de Miki Codina y dos remates estrellados en los postes alimentaron la sensación de que el empate estaba cada vez más cerca, pero también de que la fortuna no vestía de rojiblanco.
Fue un querer y no poder constante. El Zamora creyó, empujó y generó ocasiones suficientes para cambiar el destino de la eliminatoria, pero el balón se negó a entrar. Cuando la prórroga parecía asomar en el horizonte, llegó el golpe definitivo. En el minuto 89, Eneko Aguilar aprovechó una acción ofensiva para firmar el 2-0 y derrumbar las últimas esperanzas zamoranas.
A partir de ese instante, el partido quedó completamente condicionado. La invasión de campo por parte de aficionados locales obligó a detener el encuentro durante varios minutos. Tras la reanudación, y con el Zamora ya entregado física y anímicamente, llegaron dos tantos más que terminaron por inflar un resultado excesivamente castigo para los méritos de unos y otros.

El pitido final dejó imágenes de dolor, lágrimas y decepción entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados desplazados. Pero también dejó una certeza: este equipo ha recuperado el alma. Por séptima vez, el Zamora se queda a un paso de alcanzar una meta histórica, pero la sensación es muy distinta a la de otras ocasiones. El club ha vuelto a conectar con su gente, ha recuperado la ilusión de toda una ciudad y ha demostrado que el proyecto tiene bases sólidas para seguir creciendo.
El trabajo desarrollado desde la llegada de la familia Páez al frente de la entidad está dando sus frutos. La corriente social generada durante esta temporada y especialmente durante el playoff debe convertirse ahora en el punto departida de un nuevo intento. La afición ha respondido, el equipo ha competido y el club ha vuelto a sentirse grande.

Ayer el Zamora cayó, pero hoy ya está de pie. Porque el fútbol siempre ofrece una nueva oportunidad y porque la próxima temporada está mucho más cerca de lo que parece. Toca seguir apoyando, renovar la ilusión y continuar empujando en la misma dirección.
No lloren demasiado, porque las lágrimas impiden ver el sol. El Zamora CF volverá. Y cuando vuelva, lo hará más fuerte.
¡Vamos mi Zamora. Vamos campeón!

Youtube Real Federación Española de Fútbol

Vergonzoso el comportamiento de la afición de allí. Pa-lur-dos