Cuidado con lo que viene
La derrota en Cáceres deja al Zamora tocado, no tanto por el resultado como por la imagen ofrecida
El equipo lleva viviendo de chispazos desde la primera jornada y, cuando no aparece una acción puntual que permita ganar, empatar o maquillar las carencias, queda al descubierto una realidad preocupante.
El problema no es el sistema elegido, sino la falta de una idea reconocible. Más allá de dos pases en medio de ninguna parte, el balón acaba atrás para volver a empezar un camino que, demasiadas veces, conduce a la nada.
El problema no nace en Cáceres. Lleva ahí desde que empezó la Liga. Se habla de un equipo que entrena bien, que tiene piernas y calidad, pero cuando llega la hora de la verdad cuesta encontrar algo de ese relato adornado con la palabra ascenso. La realidad es la de una plantilla completamente nueva, joven y con mucha inexperiencia, que probablemente necesite tiempo para crecer y dar alegrías en el futuro. El problema es que la exigencia que se ha instalado en el club y su entorno parece superar la situación real de un proyecto que amenaza con hacerse insostenible si pronto no encuentra el rumbo.
El próximo 3 de noviembre se cumplirá un año del cese de Juan Sabas, que dejó el banquillo con tres victorias, tres empates y cuatro derrotas en Liga. Óscar Cano, con un balance de tres victorias, tres empates y tres derrotas, está a una derrota liguera y a un nuevo tropiezo copero de encontrarse en una situación que empieza a recordar peligrosamente a la de su antecesor.
La Copa ante el Coruxo, la visita del Deportivo Fabril y el desplazamiento a Salamanca para medirse a Unionistas marcarán buena parte del futuro inmediato del equipo. Tres compromisos para demostrar que hay algo más que buenas sensaciones en los entrenamientos y chispazos sobre el césped.
La nave zamorana necesita encontrar el rumbo antes de que las dudas se conviertan en una crisis. Cuidado con lo que viene.




