Zamora CF: El batacazo, la baja de Márquez y la salvación de Óscar Cano
El Zamora CF confirmó su presencia en los próximos play off de ascenso a la Liga Hypermotion en Lugo, en un partido en el que fue netamente superior a su oponente y en el que, incluso pudiendo darle vida con un penalti regalado, nunca dio sensación de que el encuentro corriese peligro. Probablemente, el mejor partido fuera de casa del equipo en el momento exacto, cuando ya se acerca lo verdaderamente importante.
Pero para entender esta metamorfosis del equipo hay que ir a la raíz del cambio, al momento y al motivo que lo provocaron. En el partido del batacazo contra los vecinos del sur sucedieron muchas cosas, y pocas buenas. Una de ellas fue la amonestación por acumulación de tarjetas de Kike Márquez. Esa sanción abrió a Cano la posibilidad de dar entrada a un jugador que venía reclamando minutos en las últimas jornadas: Mario García.
Ante esa situación, y buscando hacer justicia con el rendimiento que estaba ofreciendo el jugador, además de intentar dar acomodo a dos piezas prácticamente insustituibles como Markel y Carlos Ramos, Cano optó por implantar un trivote. Una decisión que, lejos de parecer conservadora, ha terminado por darle al equipo un equilibrio que no había encontrado en muchos tramos de la temporada.
El cambio no solo fortaleció al equipo en defensa, también permitió al Zamora ganar presencia en el centro del campo, controlar mejor los partidos y llegar con más claridad arriba. Mario aportó energía, recorrido y presión, liberando a sus compañeros y permitiendo al equipo jugar con mayor equilibrio.
A veces, en el fútbol, las soluciones llegan de la manera más inesperada. Lo que parecía una baja sensible terminó convirtiéndose en la llave que abrió una nueva versión del Zamora. Y quizá, también, en el movimiento que pueda marcar el destino de una temporada que todavía sueña con acabar en gloria.
Mario García es la clave.
Ese día Cano encontró el socio de todos, capaz de ir a la segunda línea de presión detrás de Losada como si fuera el segundo delantero y después bajar a la línea de contención con Markel y Carlos. Capaz de corregir coberturas a las bandas, ayudar en el balón aéreo en defensa y permitirse llegar a zona de definición y aportar goles. Es la cola que lo pega todo.
Con él, el equipo creció desde la defensa, ganando contundencia y confianza. Creció Carlos Ramos, pudiendo aportar más en metros finales, y han ganado Kike y Abde al sentir que tienen las espaldas más cubiertas para poder sacar su mejor versión donde tienen que aparecer los buenos.
Entre tanto, Mario Losada cerró todo tipo de debate en torno a su figura pasada a base de esfuerzo, lucha, garra y ahora también goles. En definitiva, engranó a todo el equipo y sumó a un banquillo que se sabe importante.
Y todo esto, a tres semanas de un play off que no se debe tomar con presión, pero sí con las máximas exigencias.
