¿Y si este año si? El Zamora C.F. ya piensa en el play off
Los rojiblancos reciben este domingo en el Ruta de la Plata 17:00 horas, al C.P. Cacereño en un duelo con objetivos diametralmente opuestos
Los de Óscar Cano llegan terceros con 61 puntos, a tan solo tres del segundo puesto, una posición que otorgaría el preciado factor campo en el play off de ascenso. Enfrente estará un Cacereño que aterriza en la capital del Duero con el agua al cuello: décimo quinto clasificado y únicamente un punto por encima del descenso que marca el C.D. Guadalajara.

Dos realidades completamente distintas se cruzarán sobre el césped zamorano. Por un lado, un Zamora que ya piensa inevitablemente en la fase de ascenso, en esos futuros rivales con los que se jugará el “cocido” por alcanzar la Liga Hypermotion. Por otro, un Cacereño obligado a sobrevivir, consciente de que cualquier tropiezo puede condenarle al pozo de la Segunda Federación. Porque si la lucha por el play off está cara, la batalla por la permanencia se ha convertido en una auténtica guerra sin margen de error.
Y en medio de todo ello aparece la gran pregunta que se hace el zamoranismo en los últimos días: ¿y si este año sí?
Porque este Zamora transmite algo diferente. El equipo ha ido claramente de menos a más durante el campeonato, creciendo en confianza, personalidad y competitividad hasta convertirse en uno de los conjuntos más temibles del grupo. Quizá haya llegado al play off medio de tapado, lejos del foco mediático de otros aspirantes, pero precisamente ahí puede residir una de sus mayores fortalezas. Nadie quiere cruzarse ahora mismo con este Zamora.
Los condicionantes para soñar están encima de la mesa. El equipo llega hipermotivado al momento decisivo de la temporada, con una plantilla enchufada y plenamente convencida de sus posibilidades. El vestuario vive instalado en una dinámica competitiva que cualquier entrenador firmaría a estas alturas del curso: confianza alta, máxima implicación y hambre de seguir creciendo. Un equipo sin miedo, con mucho que ganar y aparentemente nada que perder.
La realidad es que este proyecto fue construido pensando específicamente en el play off. Ese era el objetivo desde el primer día. Pero dentro del club nadie quiere conformarse únicamente con disputar las eliminatorias. El Zamora no renuncia absolutamente a nada. Y viendo el nivel competitivo del equipo, pensar en algo grande ya no parece ninguna locura.
Óscar Cano lo sabe. El técnico nazarí mantiene el discurso de máxima exigencia y no quiere ni una pizca de relajación en el tramo final del campeonato. El objetivo inmediato pasa por terminar lo más arriba posible para tener ventaja de campo en las eliminatorias. Y para ello será fundamental no fallar este domingo.

Además, las noticias en el apartado deportivo son positivas para los rojiblancos. Cano recupera a Marcelo, ya plenamente disponible, y también contará nuevamente con Diego Moreno y Erik Ruiz tras cumplir sanción. La única baja será la ya conocida de Farrell. El técnico rojiblanco dispondrá, por tanto, de prácticamente toda su artillería para afrontar el duelo.

Eso sí, el entrenador zamorano no se fía ni un ápice del rival. El Cacereño llega en un buen momento competitivo, con una dinámica muy sólida y unos números que hablan por sí solos: ocho goles a favor y apenas uno encajado en las dos últimas jornadas. Un equipo herido, necesitado y peligrosísimo cuando juega al límite. Cano ha insistido durante toda la semana en la necesidad de mantener la intensidad y competir cada balón, no quiere relajación, ni física ni mental.

El ambiente que se vivirá en el Ruta de la Plata apunta a ser espectacular. La ciudad ya respira aroma de play off y la afición está completamente volcada con su equipo. El club ha lanzado una promoción especial para socios —dos entradas por 20 euros en tribuna y dos por 10 euros en fondo y preferencia— que garantizará una gran entrada en el estadio. Además, cerca de 800 aficionados cacereños acompañarán a su equipo en las gradas, añadiendo todavía más color y ambiente a una tarde que promete emociones fuertes.
Será, en muchos sentidos, un ensayo general de lo que está por venir en las próximas semanas en la capital del Duero. Una tarde para creer en lo que nos viene.
Porque este Zamora ha demostrado que puede competir contra cualquiera.
Porque este Zamora llega lanzado.
Y porque cuando un equipo pierde el miedo, cualquier sueño empieza a parecer posible.
Vamos a soñar. Y a soñar en grande.
