El proyecto debería ser el objetivo Zamora CF
Si a mí me dicen que este equipo es para un proyecto a dos años vista, con la juventud que tiene y la proyección de muchos de sus jugadores, las expectativas de todo el mundo serían otras. La presión sería otra. Y entonces, probablemente, estos locos motivados serían imparables.
Pero el problema es que la propiedad habla de ascenso y, al mismo tiempo, baja el presupuesto.
Cano cae en ese mensaje y repite la exigencia que le exigen a él. La gente exige porque compró la idea de que, después de lo vivido la temporada pasada, el siguiente paso solo podía ser el ascenso. Y cuando compras esa moto y llega el primer revés, la cara de fracaso aparece demasiado pronto.
En esas estamos.
Con un equipo que tiene muchos jugadores debutantes en la categoría o de segundo año. Un equipo con calidad, proyección, piernas y hambre, pero al que le falta una cosa que no se compra: experiencia.
Y esa experiencia bien podría cogerse este año. Mantener lo bueno, mejorar lo que haya que mejorar, hacer crecer a los jugadores y llegar a la próxima temporada con un equipo más hecho y realmente preparado para intentarlo.
A eso se le llama proyecto.
Porque exigir un objetivo que quizá no corresponde ni con la realidad presupuestaria ni con la experiencia global de la plantilla solo puede llevarnos a convertir cada tropiezo en una crisis. Y podemos pasar de aquel palo de quedarnos a las puertas de Segunda a estar mirando demasiado pronto hacia abajo, con el peligro de acabar sufriendo por algo que nunca debería haber sido el objetivo principal.
Quizá haya que virar el mensaje.
No se trata de bajar la exigencia. Se trata de ponerla donde corresponde.
Porque este equipo puede crecer muchísimo. Pero para crecer necesita tiempo, confianza y un objetivo acorde con lo que realmente se ha construido.
El ascenso puede ser una consecuencia. El proyecto debería ser el objetivo.




