La era Cano
Empezó la era Cano. Tras una semana de entrenamientos exigentes, queda claro que hay mucho trabajo por delante: conocer de verdad a la plantilla, encontrar el encaje ideal para cada jugador y trabajar mecanismos que sólo el tiempo y la repetición pueden afinar
De inicio, vimos a los Javis en su sitio, algo lógico y celebrado por prácticamente todos. También vimos a Márquez arrancar en esa posición que siempre hace torcer un poco el gesto al bueno de Kike. Pero él debe entender —y estoy seguro de que lo hará— que el grupo está por encima de cualquier individuo, y que él mismo puede ser uno de los pilares de este Zamora. Porque si Kike carbura, lo hace el equipo.
El partido no salió bien, y siendo generosos. Con apenas tres días de trabajo, y sólo uno de ellos en condiciones reales, el Zamora se presentó en uno de los campos más difíciles de la categoría. Y lo hizo apostando por un esquema complejo, uno que exige conceptos tácticos y mecanismos que solamente se consolidan con sesiones de campo.

La apuesta salió bien. Tan bien que, de repente, el partido de Ourense parece haber tomado un significado distinto, casi decisivo. Porque gracias a aquel encuentro, Óscar Cano se atrevió en Ferrol con una propuesta valiente. Si se hubiese ganado con solvencia ante el Ourense, quizá habría repetido aquello de “lo que funciona no se toca”. Pero la derrota abrió la puerta a probar algo nuevo. Y funcionó.
Ahora toca examinar con calma la plantilla y sus necesidades, porque el prisma cambia por completo si se pretende mantener este esquema. De momento, queda esperar y confiar en el trabajo de Óscar Cano, que en poco más de una semana ha demostrado ser un técnico con recursos, flexible y dispuesto a adaptarse a sus jugadores en lugar de imponer un sistema sin mirar alrededor. Una cualidad clave cuando aterrizas en un equipo en una situación mental y clasificatoria delicada.
Ojalá acierte. Y mientras tanto, nos toca a todos los que queremos al Zamora arrimar el hombro y apretar en el campo, unidos por una única certeza: el bien de nuestro Zamora.

