Juan Sabas, historia del Zamora C.F.
Era la crónica de una muerte anunciada, un secreto a voces que, lamentablemente, hoy se ha hecho oficial: Juan Sabas ha sido destituido como entrenador del Zamora C.F.
Apenas dos semanas después de recibir un ultimátum, el técnico madrileño cierra una etapa breve, intensa y, por que no decirlo, injusta en ciertos aspectos.
Sabas fue el primer entrenador en la era Páez en el Zamora C.F. y heredó un proyecto ambicioso y complicado. Llegó la pasada temporada a contrarreloj, sin una pretemporada al uso, con un equipo por construir y una afición expectante. Aún asi, logró enderezar el rumbo, cumplir con los objetivos marcados por la propiedad y, lo más importante, devolver la ilusión a un equipo que rozó tanto el play-off como la clasificación para la copa del Rey. Todo ello presentando un fútbol valiente, vistoso y ambicioso, algo que no siempre se premia en categorías donde los resultados pesan más que las sensaciones.

Sin embargo, el crédito no es eterno en el fútbol moderno. Esta temporada, el tiempo y la paciencia se agotaron pronto. Solo diez jornadas ha durado su mandato esta temporada antes de que los números se impusieran al proyecto. Y es que, aunque el balón no siempre refleje el trabajo, los resultados son la vara de medir en este deporte tan ingrato con quienes más lo sienten.

Sabas se marcha con la cabeza alta. Ha tenido mala suerte, si, pero también ha demostrado ser un hombre íntegro, campechano y cercano, de los que no abundan en los banquillos. Su sinceridad y franqueza -virtudes que le abrieron puertas- quizá también le hayan generado algún enemigo, pero nadie podrá negarle su honestidad y compromiso.
En Zamora deja más adeptos que detractores. Deja huella, que al final es lo que distingue a los buenos de los pasajeros. Porque los entrenadores van y vienen, pero hay personas que dejan algo más, y siempre serán recordadas.
Juán, como diría el viejo refrán taurino, la suerte solo se le desea a los malos toreros, y tú, tú no la necesitas.

