El Zamora CF gana… pero que nadie se duerma (ni se engañe)

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El Zamora CF hizo lo que tenía que hacer: ganar

0-1 al CF Talavera de la Reina y tres puntos para casa. Hasta ahí, todo bien. Pero el partido deja más lectura que el simple resultado. Porque sí, el Zamora fue mejor. Bastante mejor, de hecho. Defensa seria, equipo ordenado y momentos de buen fútbol. Pero otra vez aparece ese runrún: el partido estaba para matarlo… y no se mató.

Y eso, en esta categoría, se paga.

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Dominio sin sentencia

El Talavera fue poco más que un espectador durante muchos tramos. Inoperante, sin ideas, sin colmillo. El problema no fue el rival, fue el propio Zamora.

Faltó ese punto de mala leche, de ambición real por cerrar el partido. No basta con controlar. Hay que rematar. Y ahí el equipo todavía tiene trabajo.

El banquillo esta vez sí apretó

El técnico no se escondió. Ajustó el centro del campo tras la baja de Márquez y el equipo ganó en músculo y orden. Menos brillante, sí, pero más fiable.

Y sobre todo, actitud. Nada de desconexiones raras. Nada de pájaras. Se vio a un entrenador encima del partido, corrigiendo, exigiendo… pegando ese “tirón de orejas” cuando tocaba.

Así sí.

Nombres propios (y uno por encima del resto)

  • Mario García: pide sitio a gritos. Cada vez que juega, deja huella.
  • Diego Moreno: tiene algo distinto. Y eso se nota.
  • Losada: el jefe.

Lo de Losada ya no es casualidad. Es trabajo, es carácter y es fútbol. Pelea todo, aguanta todo y ahora, además, decide partidos. El típico jugador que desespera a las defensas… y enamora a los suyos.

El problema… (o la virtud)

Y aquí viene algo que empieza a ser casi cultural.

Muchas veces da la sensación de que el Zamora juega mal. Que no termina de convencer. Que le falta algo. Pero luego sales fuera, lees prensa rival o escuchas a otras aficiones… y el discurso cambia completamente: equipo sólido, incómodo, bien trabajado, difícil de meter mano.

¿Entonces?

Entonces pasa algo muy simple: la exigencia interna está por las nubes.

Este equipo se ha puesto un listón tan alto que cuando no roza la perfección parece que falla. Pero la realidad, muchas veces, es otra. Y quizá no estamos siendo capaces de verla del todo.

Ni tan mal como a veces pensamos, ni tan perfecto como para relajarse.


La realidad

Este Zamora ha demostrado que puede competir en serio. Por eso se le exige más.

Ganar está bien. Pero conformarse, no.

Si el equipo da este nivel… tiene que ir a por más. Sin excusas. Sin medias tintas. Porque lo de hoy no fue solo una victoria: fue un recordatorio. De lo bueno que es este equipo… y de lo difícil que es estar a la altura de lo que él mismo ha generado.

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