Derrota dura, lección necesaria
Qué partido… Se ha hablado de falta de intensidad, de fallos, del once inicial, de los cambios; todo son palabras negativas y sensaciones aún peores
Sí, el partido salió casi todo mal, pero se olvida que se jugaba contra el Mérida, un equipo hecho para lo mismo que el nuestro, que ya tiene la experiencia de un play-off el año pasado, con jugadores igual de buenos que los nuestros y, además, jugando en su casa.
En esta categoría, jugar como local siempre es un plus. Por culpa —o gracias— del propio Zamora nos hemos acostumbrado últimamente a ganar fuera, pero eso es muy complicado. Los equipos locales siempre tienen ese extra.
Las sensaciones son muy malas cuando se pierde: los jugadores parecen muy malos y todo se magnifica. Y aun así, el partido era un claro cero a cero. Las ocasiones más claras, y además creadas por calidad individual, fueron del Zamora. Ellos solo tuvieron la intensidad y nuestros propios fallos. Así es muy difícil ganar, está claro, pero si se aprende la lección, habrá mucho ganado.
Respecto al once y a los cambios, se habla mucho. Carbonell en racha, Athuman con el freno echado por la amarilla, Marcelo inédito… Los entrenadores visualizan un partido y lo preparan en base a eso, pero lo que no está a su alcance es controlar al rival y, a veces, ni siquiera a sus propios jugadores.

Se va Pablo Clavería, un hombre con antepasados zamoranos, un jugador que deja huella y al que, desde la afizión, le deseamos la mejor de las suertes. El club consigue así una ficha que podría utilizarse en el mercado libre para acudir a por un central en caso de extrema necesidad.
