Cuando perder te puede hacer ganar

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Se presentaba el Zamora con la ilusión desbordante de quien sabía que estaba ante un partido importante. Pues en apenas dos minutos se pasó de la ilusión a la decepción más grande, con penalti y expulsión por empujón de Athuman. Un penalti bastante idiota como claro.

Lo que no es tan claro, vista la jugada en contexto, es que le sacara una roja que condicionaría todo el encuentro. Eso es más discutible, viendo la acción, el minuto y que incluso Enric casi había rematado. En el fútbol existe un reglamento, pero también está en los árbitros el saber interpretarlo y aplicarlo con sensatez.

Nos podrá gustar poco o nada su decisión, pero una vez tomada, lo que un equipo pide es que se mida con el mismo rasero hacia los dos lados. Pero no, eso no pasó. Un chaval de 25 años, con 14 partidos en Segunda RFEF y 3 en Primera RFEF, que hace poco más de un año estaba en Tercera, fastidió toda la ilusión zamorana y estropeó un partido histórico para la entidad.

Pero bueno, podríamos esperar firmeza en sus decisiones hacia ambos conjuntos, cuando una patada groserísima de León a Eslava, nada más y nada menos que en el cuello, podía haber igualado el partido en expulsiones. Y, ¡oh, sorpresa!, para nadie: no se saldó ni con amarilla. Entonces ya te das cuenta de que para ganar un partido así te hace falta mucho más de lo que está en tu mano.

Imágenes: redes sociales Zamora CF

El nivel del equipo

Nunca sabremos qué hubiera pasado en un partido de once contra once. Vimos un Zamora que tuvo que sobrevivir como pudo, juntando líneas, siendo generoso en el esfuerzo y buscando acciones aisladas. Sabas planteó un partido valiente si tenemos en cuenta que metió a Merchán, que es más ofensivo que Codina, y a Mario García, que es más defensivo que Ramos. Lo demás, igual que en el partido contra el Mérida.

Pero nunca sabremos qué hubiera pasado si no se llega a quedar con uno menos. Fuera como fuera, todo lo bueno y lo malo lo hicieron los viriatos: Athuman con el penalti, Fermín —cómo no— parándolo; Erik en el primer gol; Merchán en el empate; Luismi en el dos a uno, estando poco vivo; y el tercero, intrascendente, únicamente para las estadísticas.

Mención aparte

Lo de ir a un partido a disfrutar y que se te insulte de manera grave y reiterada, por no sé qué otro motivo que ser un equipo incómodo al que no se le gana fácil y que —faltaría más— pierde tiempo, es un mal síntoma de dicha afición.

Se entiende que no toda, pero sí bastante. Fue una pena ir a donde se pensaba que había un sitio grande y encontrarlo tan pequeño. Vendrán al Ruta y recibirán más sentido y respeto. No seremos la mejor ni la más animosa afición, pero por aquí pasaron grandes equipos y nunca vi semejante vergüenza de mi afición.

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2 comentarios

  1. Esperemos dar una lección de señorío en la vuelta en el Ruta y que la afición sea lo más correcta posible

  2. Una vergüenza lo de Tenerife, demostrémosles que somos más educados que ellos con la indiferencia

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