Bola extra
Sin ahondar en lo que fue el partido —que para eso ya el compañero Javier Regidor hace un gran trabajo— el Zamora ganó y Sabas se salvó
Porque sí, parece que se jugaban tres partidos diferentes: el del palco, el del banquillo y el del único del que se debería hablar, el del verde. Y ahí, el Zamora al menos ganó.
Ganó con cuatro chispazos de Eslava, que para eso se supone que vino, con el doble pivote del sentimiento y con el que nunca falla —sin ser el domingo muy necesario—, el bueno de San Fermín. Pero, sobre todo, ganó con un 4-4-2, el día que se lo jugaba todo. El destino le puso en bandeja ese ansiado dibujo que tanto quiere la afición, por la baja de Kike por problemas personales.
No fue un partido excelso, ni mucho menos, pero sí resulta curiosa la situación. Y la pregunta es: ¿ahora qué hará Sabas?
¿Seguirá tirando del pivote sentimental cuando tanto pidió pivotes de corte defensivo?
¿Sacrificará a Márquez para mantener el esquema que le dio una bola extra?
¿O será valiente y, aunque sea en el Ruta, pondrá a los dos mejores delanteros de la categoría en su sitio?
¿Partirá Márquez de falso extremo izquierdo para darle la banda a Merchán?



Preguntas que se hará el bueno de Juan. Las de carácter deportivo serán acertadas o no, pero son relativamente sencillas, porque son suyas. Hay otras más complicadas: ¿cuánto crédito le da esta última victoria? ¿Cuánta gente estará esperando su caída? ¿Y cuántos desean que remonte el vuelo?
🙌 Mención aparte
Para mí es reseñable la buena educación de la afición. No seremos muchos ni los más animosos, pero supo entender que lo primero es el equipo, por encima de los gustos personales. Estuvo con el equipo, estuvo con su capitán e incluso se escuchó el “¡Sabas, quédate!”.
No se pudo pedir más al domingo.
Esperemos que siga Sabas, que será porque gana el Zamora.
