El Zamora C.F. se cita con la épica a las puertas de hacer história

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No hay nada que perder, hay que ir con todo y escribir una página gloriosa, para cambiar la historia del club.

Ya no hay más cálculos. No hay mañana. No hay red de seguridad. Solo quedan noventa minutos —o los que sean necesarios— para decidir si el Zamora CF continúa persiguiendo el sueño del fútbol profesional o si pone punto final a una temporada extraordinaria.

El próximo domingo, a las 18:30 horas, el Estadio Municipal Ruta de la Plata vivirá una de esas tardes destinadas a permanecer para siempre en la memoria colectiva del zamoranismo. Llega la vuelta de la primera eliminatoria del play off de ascenso a Segunda División, la Liga Hypermotion. Enfrente estará el Villarreal B. Sobre la mesa, una desventaja de dos goles tras el 2-0 cosechado en el Mini Estadi. Pero en Zamora nadie habla de rendición. Nadie habla de imposibles.

Imágenes: Redes sociales Zamora C.F.

Creer, creer y creer

Porque el partido de vuelta empezó a jugarse en el mismo instante en que el árbitro señaló el final del encuentro en Villarreal.

Desde entonces, el mensaje ha sido único. Unidad. Convicción. Fe. Positivismo.

La ciudad entera es consciente de lo que está en juego. Nunca el Zamora CF ha estado tan cerca de alcanzar la antesala definitiva del fútbol profesional. Nunca una remontada tendría una recompensa tan grande. Nunca el Ruta de la Plata había tenido una oportunidad semejante de convertirse en escenario de una de las páginas más gloriosas de la historia rojiblanca.

Imágenes: Redes sociales Zamora C.F.

El Ruta será una caldera

La respuesta de la afición está siendo ejemplar. Más de 6.000 gargantas rojiblancas se preparan para convertir el estadio en una auténtica caldera. Porque el primer gol del partido no puede marcarlo un futbolista. Debe marcarlo la grada.

El domingo no bastarán espectadores. No servirán afizionados de paso. El Zamora necesitará hinchas. Hinchas capaces de dejarse la voz desde el primer minuto, de empujar cada carrera, de celebrar cada recuperación, de levantar al equipo cuando lleguen los momentos difíciles.

El binomio equipo-afición será más decisivo que nunca.

Los jóvenes futbolistas del Villarreal B deberán sentir desde el calentamiento que están entrando en territorio hostil. Que cada balón dividido será una batalla. Que cada minuto que pase acercará al Zamora a una remontada que toda una ciudad lleva soñando durante una semana.

Pero para que la épica se haga realidad, también será imprescindible la cabeza. El corazón deberá ir acompañado de inteligencia. El Zamora tendrá que competir con la intensidad de quien sabe que se juega una temporada, pero también con la serenidad de quien entiende que noventa minutos son muy largos.

Imágenes: Redes sociales Zamora C.F.

Los dos equipos al completo

Cano dispondrá de toda su plantilla para la gran cita. La recuperación de Miki Codina supone una magnífica noticia para los rojiblancos. El equipo llega convencido de sus posibilidades y plenamente preparado para afrontar el desafío.

Enfrente estará un Villarreal B de enorme calidad que recupera además a su máximo goleador, Albert García, ausente en la ida por sanción. Un rival joven, talentoso y acostumbrado a competir bajo presión. Pero también un rival que sabe que deberá sobrevivir a una atmósfera que promete ser ensordecedora.

Imágenes: Redes sociales Zamora C.F

Lo que ocurra después nadie puede predecirlo.

Puede que el domingo el Ruta de la Plata asista a una remontada histórica. Puede que el Zamora se gane el derecho a disputar la final por el ascenso y continúe acercándose a un sueño que parecía imposible hace apenas unos años. Puede que sea una de esas tardes que los padres cuentan a sus hijos y los abuelos a sus nietos.

Y si el destino decidiera otro desenlace, nadie podrá reprochar nada a un equipo que ha devuelto la ilusión a toda una provincia.

Porque en Zamora sigue resonando una frase inmortal heredada del viejo Ramiro Ledesma:

«Solo se alcanza la categoría de vencido después de haber luchado; y eso distingue al vencido del desertor y del cobarde».

Pero esa reflexión pertenece al lunes.

Hoy solo existe una palabra.

REMONTADA.

Y un grito.

¡VAMOS MI ZAMORA! ¡VAMOS CAMPEÓN!

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