«Quiero volver al fútbol»: Aldama reaparece… y Zamora no olvida
“Quiero volver al fútbol, lo necesito”. La frase de Víctor de Aldama no suena a nostalgia, suena a aviso. A intento de regreso. Y, de paso, reabre una historia que en el Zamora CF sigue lejos de estar cerrada.
Porque lo de Aldama en Zamora no fue una etapa cualquiera.
En 2018, el club estaba al límite: deudas, incertidumbre y riesgo real de desaparición. Su entrada supuso un giro inmediato. Se reordenó la estructura, se empujó hacia la conversión en SAD y el equipo acabó logrando el ascenso a Segunda B en 2020. En ese momento, pocos discutían su papel: era el hombre que había cambiado el rumbo.
Pero el fútbol, y más en estas categorías, no se mide solo en ascensos.
Con el paso del tiempo, desde dentro del vestuario empezó a dibujarse una realidad menos idealizada. Futbolistas que vivieron aquella etapa han ido reconociendo que el proyecto tenía dos caras: por un lado, ambición y exigencia máxima; por otro, momentos en los que la estabilidad no estaba garantizada.
El mensaje que se repite entre varios de ellos es bastante claro: el grupo compitió y rindió pese al contexto, con situaciones incómodas fuera del campo que no siempre trascendían. Aun así, también coinciden en que Aldama mantenía una relación cercana con el equipo y se implicaba en el día a día, algo poco habitual en muchos dirigentes de este nivel.
Esa mezcla —cercanía y tensión— define buena parte de su etapa.
Todo cambia en 2024, cuando su salida, marcada por los problemas judiciales, rompe definitivamente el relato. A partir de ahí, lo que antes se defendía como reconstrucción empieza a revisarse con lupa. Y en Zamora, donde la memoria futbolera suele ser selectiva, esta vez no lo es tanto.
Ahora, con su intención de volver al fútbol sobre la mesa, el debate se reactiva solo.
Porque la pregunta sigue siendo incómoda:
¿fue el hombre que salvó al club… o el símbolo de un modelo que funcionó mientras duró, pero dejó demasiadas dudas detrás?
En el Zamora CF hay quien no duda en agradecerle el pasado. Pero también hay quien tiene claro que no todo fue como se contó.
Y eso, en el fútbol, pesa más de lo que parece.

