Puerta grande o enfermería
El Zamora C.F. afronta este duelo ante el Racing de Ferrol con la determinación de quien sabe que aún tiene mucho que decir.

El partido del próximo domingo en el estadio de A Malata 18:45 horas, como se suele decir en el argot taurino, será de puerta grande o enfermería: o se sale reforzado y con el orgullo reparado, o se ahonda aún más en la delicada situación actual. En el vestuario rojiblanco, debieran de tener una convicción firme, y es que a este equipo no se le tiene que haber olvidado jugar al fútbol.
Porque calidad, hay o se le presupone, de sobra. Los jugadores del Zamora C.F. tienen mucho fútbol en las botas; se ha demostrado y contrastado en el pasado y volverán a hacerlo si logran liberarse mentalmente y recuperar esa chispa competitiva que tantas alegrías dio a su afición. En partidos de altos vuelos como este, no solo se juegan los puntos, sino que también se juega la confianza, el orgullo y la identidad de un grupo que sabe que puede rendir mucho más.
El Racing de Ferrol, por su parte, llega como un rival exigente, sólido y en buena dinámica. Un equipo llamado a hacer algo grande, por entidad, presupuesto y plantilla, y debería de ser una motivación para los pupilos de Oscar Cano. Es el tipo de escenario ideal para reivindicarse, para demostrar que este equipo tiene carácter y que no se rinde; hay que sacudirse la presión, poner los arrestos en el verde y así poder mirar de tú a tú a cualquier equipo de la categoría.

La clave estará en la actitud y el equilibrio mental. Recuperar la alegría con el balón, la intensidad en las segundas jugadas y esa fe que tantas veces marca la diferencia entre ganar o perder. Si el Zamora sale convencido de lo que es capaz, puede convertir este partido en un punto de inflexión para lo que resta de temporada. El técnico Oscar Cano tendrá a disposición a todos los efectivos para el encuentro, recuperando a Loren Burón y a Luismi Luengo.
Porque parafraseando una frase de Jorge Valdano, el fútbol es un estado de ánimo, y cuando el talento se une con la confianza, todo es posible.
El mensaje es claro: hay que creer, competir y volver a disfrutar en el rectángulo de juego.
“Puerta grande o enfermería… pero siempre con el orgullo de ser Zamora C.F.”
