Bola de partido

| |

Dos meses después del inicio de la competición, Juan Sabas se encuentra en su semana más dura desde que arribó a la capital del Duero. 

Con un bagaje de ocho encuentros de liga en los que apenas convenció en dos —y decepcionó en el resto—, el equipo sigue esperando una versión mejor que, de momento, nunca llegó. A esto se suma la eliminación en la Copa Federación, castigo por la dejadez del final de la temporada pasada, en la que se soñó con un play-off para acabar novenos, en un ejercicio de conformismo preocupante.

Imágenes: redes sociales Zamora CF

De aquellos barros, quizás vengan estos lodos. Otra vertiente puede ser el nuevo director deportivo y el segundo entrenador que le han colocado, relegando a su propio hijo a una esquina sin importancia, algo que seguro a un padre nunca le gustaría, por más que se esfuerce Juan en no torcer el gesto.

Gesto y alegría, por otra parte, que parece haber perdido el bueno de Sabas, quien nos tenía acostumbrados a ruedas de prensa con bromas y bonachería. La última, en Ponferrada, tuvo de todo menos bromas. Hubo perdones… perdones que suenan a despedida. La despedida de un hombre que sabe que el domingo juega su bola de partido, una que incluso salvándola seguirá dejando su continuidad en entredicho.

Porque lo más preocupante no es todo lo anterior dicho, sino la sensación de un equipo inoperante, inconsistente, sin alma ni querencia por nada. Así como el año pasado se perdía injustamente, este año se pierde con justicia… con un equipo que, se supone, es mejor.

La verdad es que resulta difícil imaginar cómo puede afrontar esta semana un hombre que ya sabe que sólo vale ganar. Ojalá se gane, se empiece a jugar bien y todos seamos felices. Pero mientras tanto, toca tristeza, arrimar el hombro e intentarlo, aunque sea por última vez.

Tus comentarios completan El Afizionado

Sin registro ni alta de usuario
Participa, opina y forma parte de la comunidad. ¡Baja hasta la caja de comentarios!

Porque, como afizionados, los últimos que queremos escribir estas líneas somos precisamente los que más lo sentimos.

Mención a parte

Hablamos sólo del entrenador, pero hay que decir que los que juegan son los jugadores, quienes son realmente los que tienen que rendir en el campo. Donde no lleguen las tácticas o la técnica, deben llegar las ganas: correr más, estar más atentos, más vivos, quererlo más que el rival. En esto, ellos tampoco tienen escapatoria.

Pero ya se sabe, Juan: cuando se gana, ganan ellos; y cuando se pierde, pierdes tú. Por eso dicen que siempre es más fácil que se vaya uno… que echar a veintidós.

Artículos relacionados

Un comentario

Los comentarios están cerrados.