Sabas en el descuento
Se esperaba una tarde plácida en Zamora: buena temperatura y las expectativas por las nubes. No empezó mal el equipo, pero se empeñó en no meter el segundo, y cuando no lo haces corres el riesgo de que te empaten. Así ocurrió, en el mejor momento… pero para ellos.
En la segunda parte, el equipo apostó doble o nada, y como en uno de esos partidos desquiciantes, tocó doble en contra. Al final del partido, lo peor no es perder; lo peor es la sensación que dio el equipo, de parecerse demasiado al de la temporada pasada, con los mismos vicios.



Un equipo que se crece con los gallos y al que le cuesta motivarse contra los rivales, a priori, menores. Falta de control del partido y de cerrar tu área, como bien decía el capitán Ramos en este medio: “un equipo que domina las áreas domina estas divisiones”.
Más acostumbrados a faltas laterales ante un rival que se sabía que se mueve bien en el desorden y en la ida y vuelta, el Zamora cayó en su trampa. No hay que volverse loco ni pensar que todo es un desastre; lo bueno es la fecha de esta minicrisis, y que hace no tanto vimos a un equipo rebelarse contra todo y contra todos. Pero necesitamos a ese equipo contra todos los equipos, no sólo contra los cinco de arriba. Con esa rebeldía se aspira a todo; con el otro, a no pasar apuros.
No será justo cuestionar al míster semana tras semana. No lo es. Pero cuando te dicen que el equipo es para ascender tantas veces, al final te lo acabas creyendo. Ese es el problema. Y no, ese problema no viene de la afición: viene de arriba.
Si tus expectativas son una permanencia holgada y casi entras en playoff, tu nota es notable a final de temporada, como fue la anterior. Pero cuando las expectativas tocan techo, todo lo que no sea cumplirlas son fracasos. Y en esa balanza perversa se mueve Juan Sabas.


No, no es culpa de la afición; es de las expectativas. Ahora nos vemos en una situación innecesaria: por la fecha, por los puntos y por ser fuera de casa. Pero la realidad es que se juntan dos equipos el domingo de los que se espera mucho, y ninguno cumple con lo que se espera de ellos.
El Zamora va a Ponferrada con dos derrotas, y si se sumara una tercera, podría poner “en el descuento” a Sabas. Y no, probablemente no sería justo. Serán las expectativas.
