El melón se sembró y se abrió… los campos del Zamora C.F. están impracticables
A perro flaco todo son pulgas: el impracticable estado del Ruta de la Plata y su anexo atenta contra el proyecto rojiblanco
Como suele decir el refranero castellano, «a perro flaco todo son pulgas» o «éramos pocos y parió la abuela». Estas frases resumen a la perfección la realidad que atraviesa la actualidad del club rojiblanco. Si de verdad se pretende construir y proyectar la imagen de una entidad profesional, la situación en la que se encuentran los campos de juego deja muchísimo que desear.

El estado del campo de entrenamiento anexo es sencillamente impracticable. Desde este medio damos total veracidad a las imágenes difundidas por el propio club, en las que se evidencia la presencia de calvas, irregularidades y zonas castigadas que hacen que trabajar con normalidad sea una auténtica utopía. Resulta incomprensible que ocurra lo mismo en el propio Estadio Ruta de la Plata, cuyo césped fue instalado hace apenas un año y ya presenta un deterioro alarmante.
Para una plantilla caracterizada por mimar el balón y desplegar un fútbol de combinación, entrenar en estas circunstancias se convierte en una carrera de obstáculos. En primer lugar, existe un riesgo altísimo de que cualquier jugador sufra una lesión muscular grave o un percance en rodillas o tobillos. En segundo lugar, resulta casi imposible trasladar al césped la teoría y el planteamiento táctico propuestos por el míster.

Independientemente de si el presupuesto del club se ha incrementado o reducido respecto a la temporada pasada (un dato que nadie sale a confirmar con exactitud), hay cuestiones sagradas. El terreno de juego representa la herramienta básica e indispensable para que cualquier futbolista pueda desempeñar su trabajo con las mínimas garantías de calidad y seguridad. Pretender mantener en condiciones óptimas dos campos de fútbol profesionales con un una escasez de medios humanos es pretender milagros, y los milagros, a Lourdes.
Por todo ello, desde este medio —y también con la legitimidad que nos otorga nuestra condición de socios del club— sugerimos formalmente que se subsanen cuanto antes estas deficiencias:
- Por la salud y la integridad de los trabajadores: Los futbolistas y el cuerpo técnico pisan a diario estos terrenos y no se les puede exponer a lesiones evitables.
- Por coherencia profesional: Si se pretenden exigir resultados, rendimiento y responsabilidades sobre el terreno de juego, primero se deben garantizar las condiciones óptimas para que los profesionales del balón desarrollen su actividad con garantías de éxito.
A quien corresponda: es hora de tomar cartas en el asunto y cuidar lo que de verdad importa en el día a día del club.



