2025, año natural de luces y sombras del Zamora CF
La trayectoria del club rojiblanco a lo largo del 2025 ha tenido momentos dulces y otros menos positivos, este año termina con buena dinámica
Repasando el año natural del ZCF, el equipo comenzó con una gran victoria en Irún que alumbraba la esperanza de pelear por el play off. Era un equipo recién ascendido, pero con jugadores superlativos. Destacaba una banda izquierda que, probablemente, sea la mejor de la historia de la entidad, junto al incombustible Kike Márquez, secundado por su mejor escudero, Carlos Ramos. A ellos se sumaban el indescifrable Rufo y San Fermín, como siempre, sujetando al equipo.
Faltó, eso sí, algo de consistencia en la punta. Se echó en falta un jugador que pudiera ayudar a Márquez para que no tuviera que dar y meter, él solo, casi todos los goles. También se notó la falta de mayor contundencia en la línea defensiva.
El equipo supo aguantar bien la lesión de Márquez y, con la vuelta de su mejor jugador, se impulsaba la idea de dar un plus y acabar lo más arriba posible. El regreso del “14” sería contra Unionistas, en el derbi regional más esperado siempre por ambas aficiones. Gran ambiente, con el Ruta prácticamente lleno, respondiendo la afición a la movilidad charra con grandeza y orgullo de pertenencia. Ese orgullo que, curiosamente, parecemos sacar mejor fuera que en casa; cosas a corregir, pero que con paciencia y resultados seguro se conseguirán.




Aquel partido fue un punto de inflexión. Se ganó con un Kike que entró en la segunda parte y volvió a ser determinante una vez más, estando literalmente cojo. Sin embargo, el partido fue malo: se jugó mal e incluso no se mereció ganar. Quizá ese encuentro confundió al equipo, que pudo pensar que ya lo había hecho todo. Desde entonces, el rendimiento cayó hasta el punto de perder incluso el derecho a disputar la Copa.
Así se cerró una temporada que empezó presagiando lo peor, que luego nos ilusionó y que, pese a cumplir el objetivo de la permanencia, dejó al afizionado con un mal sabor de boca. Y qué decir de la propiedad, cuyo enfado resulta desde luego muy entendible ante esa dejadez final.
De la ilusión inicial al renacer final
La segunda parte del año, que comenzaba con el inicio de la temporada, se prometía emocionante. Había llegado un director deportivo de caché a la entidad y disponía de un presupuesto a la altura de unas expectativas que ya no valían con ser sólo una sorpresa: había que ser un coco de la categoría, a priori solo por detrás de Racing y Tenerife.
El Director Deportivo hizo su trabajo rápido y bien. Le dio toda la plantilla a tiempo, algo de lo que se había quejado Juan Sabas en su primer año. Ya no había excusas. Además, le proporcionó mimbres para jugar de mil y una maneras. Con buen criterio, el director deportivo apuntó al equipo a la Copa Federación para entrar en la ansiada Copa, y ese camino marcó una pretemporada buena, aunque no del todo convincente.
El inicio de Liga fue más de lo mismo: una de cal y otra de arena, dejando un sabor agridulce en cuanto a resultados y, peor aún, en sensaciones. Todo ello hasta que el día del Avilés se encendió la luz de alarma, que ya no se apagaría hasta el final de la era Sabas.



A Juan Sabas hay que darle su valor y no quedarnos solo con las últimas sensaciones, que en estas situaciones siempre son malas. Un hombre honesto, sincero y dicharachero, aunque esto último pareció perderlo en los últimos meses, a saber por qué. Quizás por una exigencia desmedida desde el primer día de su presentación, repitiendo la palabra ascenso tanto desde las autoridades como desde quien reparte subvenciones. Ahí ya se le vio incómodo, y no acabaría de sentirse a gusto hasta el final.
Fuera como fuera, esto es el fútbol y la memoria dura lo que dura tu último partido. Adiós, Juan. Bienvenido, Óscar Cano.
A rey muerto, rey puesto. Cano comenzó su puesta en escena con un 4-4-2, pero pronto entendió que el equipo tiene que jugar con dos arriba y Kike por detrás, bien protegido y con total libertad. Ese encaje funcionó a la perfección y, unido a los buenos resultados, nos encontramos a final de año en una situación ilusionante, justo como empezó todo… aunque esperemos que esta vez acabe diferente.
Felices Fiestas y Próspero Año Nuevo.
